.png)
y su flema podrida
fue anidando en los corazones
más proclives a la virtud
por la risa de lo no dicho
por el rostro que aún no aparece
por la arcaica madera
cien palomas
revoloteando
en la ventana
¡Andando, que no importan ya
las melancolías, menos los pasados esfuerzos!
¡Busquemos, busquemos al Destino!
¡Que nos hable con toda ferocidad!
No, nunca fuimos animales,
esa prueba ya pasó,
rememos, rememos, fondo a fondo,
rememos, que estamos ya muy cerca.
¡Ea, vamos!
No, no importa si el agua gira
y gira mil veces con su furia.
¡Ea, uea,
andando, andando!
Variante italiana
Attenzione!
Non siamo animali!
Riprendiamo:
folle volo,
folle volo,
non importa se l’acqua gira,
la forza del destino ci parla!
Nueva variación
¡Ea, uea,
no somos bestias!
Tomemos el riesgo del vuelo,
y crucemos los giros del mar:
estamos ante la fuerza del destino,
que hable, que cante!
-embriagado: en el ocaso merodean las aves…
-peregrino: ah, el pasaje…
-embriagado: ahí va el hijo, lidiando con el abuso que le entró por la puerta de la casa.
-peregrino: ¿y los suyos?
-embriagado: los suyos son los dioses…
-peregrino: ¿y los aliados en la tierra?
-embriagado: aparecerán, aparecerán.
-peregrino: ¡pero la casa, los saqueadores!
-embriagado: la madre todo lo ve.
-peregrino: promesas y mensajes envía, su ánimo suele tejer por otro lado, no termina el lienzo, espera al marido, habla en sueños con el destino.
-embriagado: los dioses enviarán más, eterno no es el asunto…
-peregrino:¡hay que prestar atención a las señales del cielo, si las aves sobrevuelan tan cerca!
-embriagado: el cielo ahora está repleto de bandadas.
-peregrino: y donde reina la ausencia…
-embriagado: arruinan la casa, arriesgan la cabeza.
-peregrino: y cada cosa vuelve a su sitio.
-embriagado: ¿qué toca ahora?
-peregrino: el muchacho ya dejará de jugar.
-embriagado: ¡sea el retorno!
¡NAVEGAR PRECISAS,
NAVEGAR, NAVEGAR PRECISAS!
Y LA FRÍA COSTURA
DE LOS PASTIZALES FUE TU SITIO,
AHÍ DIJISTE:
OH, DEAR PRUDENCE,
MY DEEP GODDESS,
GOODBYE!
(Du Bellay, Quevedo, Lowell)
[…] esa, esa es la ciudad viajero,
la que quieren volver a saquear, sin saber que su firmeza ya huyó y ahora mantiene el milagro de su lejanía:
¡viejos palacios y viejos arcos,
viejos muros merodean la eternidad dilapidada:
ve, ve, tócale la puerta a la diosa del presente,
¡y no llegues nunca con las manos vacías!
¿Buscas, oh viajero, a Roma en sus calles?
¡Hasta cuándo! Tú, tú eres la ciudad!
Tú, que has visto tantos… […]
Sometimes with the Heart
Seldom with the Soul
Scarcer once with the Might
Few—love at all.
(“Sometimes with the Heart, 1680”)
Em, he intentando traducir
tu poema cientos de veces:
breves versos con la fuerza
de las emociones más intensas…
Y qué cosas habrás
tenido que vivir, Em,
para llegar a decir:
Few—love at all.
en mi lengua
tu suenas más o menos así:
En ocasiones con el corazón
Rara vez con el alma
Muy poco con la fuerza
Casi nadie ama con Todo.
Em, se me ocurre
que estar en cuerpo presente
conduce a amar con todo…
y me imagino esta conversación
mientras recojo guijarros
en la orilla de la playa:
ahora las olas parecen
más demoradas
y proclives al infinito,
eso es Todo.
Las migraciones venezolanas y sus múltiples rostros se cruzan con diversas formas de vida, orígenes y culturas locales en fricción; masas de refugiados, turistas, viajeros, expats y desterrados conforman el inicio del ajetreado paisaje.
Las diásporas tienen hijos y nietos que a su vez parten y los desplazamientos a través de las décadas hacen que las fronteras del país se expandan: muchísimos venezolanos recrean el lar nativo con sus afectos y anhelos, pero el fenómeno es profundo, encarna capas intensas de violencia.
Migran las voces, los ecos van expandiéndose y la diáspora toca a la poesía del país portátil y desde esta orilla se me vuelve a despertar la pregunta por sus orígenes. Quizás sea excesiva para los tiempos actuales y sus apremios, pero me permito bocetear rutas.
Antes de que Venezuela fuera nombrada como tal —y considerando los tiempos previos a la llegada de la imprenta— hubo lenguas y cantos que dieron voz a un territorio marcado por rupturas y puentes por rastrear aún…
Al unir las huellas de la oralidad y los documentos de intrincada ubicación, es posible imaginar una serie de compilaciones que permitan revisitar los ecos y claroscuros de los siglos XVI, XVII, XVIII y los avatares del XIX.
Si fuera posible reunir a un grupo de mensajeros por siglo, parte del camino estaría avanzado: nuevas voces —¡no es ironía!— podrían sumarse a los territorios de los siglos XX y XXI que van perfilándose.
Desde donde estoy ahora lanzo estas palabras como guijarros al mar y la “ciencia ficción” me permite el giro: imagino la ¿obra? protagonizada por una IA llamada Navarrete, capaz de diseñar proyectos y rastrear papeles de tiempos ya dispuestos a cantar.
Sí, Juan Antonio Navarrete, el fraile de Guama, perfiló el Arca de letras y teatro universal, su propio “libro de pasajes”.
Introduciría en “Navarrete” el catálogo de obras poéticas de todas las épocas que compuse una tarde lejana —en Caracas— con Adalber Salas Hernández y Antonio Corredor Aveledo. Era un intento de atar “cabos” y lecturas para el país ¿futuro?
El papel en cuestión asomaba estos asuntos y tenía como fondo el rostro dibujado de Edgar Allan Poe. Tal vez la diáspora lo disolvió en sus maletas…O se lo tragó —como un caramelito— la IA que atiende el hotel The Raven —llamada casualmente como el bardo de Boston— en Altered Carbon, la serie donde los seres humanos se “reimprimen” más que los libros entrañables.
Suscríbete para recibir una notificación por correo electrónico con nuestra Newsletter semanal.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Suspendisse varius enim in eros elementum tristique. Duis cursus, mi quis viverra.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Suspendisse varius enim in eros elementum tristique. Duis cursus, mi quis viverra.