Política

No estamos bien, pero somos mejores

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Imagen de Alexander Fox | PlaNet Fox en Pixabay

Hay gente que se deja seducir por la falacia del “lienzo en blanco”. Gente que piensa que todo hay que comenzarlo de cero. Son quienes ven, cada día al despertar, la roca de Sisifo en el suelo y vuelven a “echá pa´rriba”, creyendo que vivimos una maldición de la que no podemos salir.

Nada más lejos de la verdad. La historia es un devenir de circunstancias complejas, de avances, de retrocesos. A veces, circula como rio caudaloso, a veces discurre por pequeños meandros. Tomemos como ejemplo, nuestra “pequeña historia” actual. Es cierto que conocimos un importantísimo acontecimiento el 3 de enero. Ese día es, efectivamente, un parteaguas de nuestra situación social, política y económica. Sin embargo, no fue ese día en el que Dios dijo “hágase la luz”.

Hubo un 3 de enero porque antes hubo un 28J y antes del 28J, hubo una movilización social y política sin precedentes que llevo a Edmundo González a una colosal victoria y, antes de ello, unas primarias que definieron y legitimaron el liderazgo político opositor. Y aun antes, desde hace 27 años, hemos vivido una historia de resistencia, de resiliencia, de lucha que, con todos sus grises y altibajos, que ha demostrado que la voluntad de cambio de los venezolanos nunca ha podido ser quebrada, ni con represión, ni con persecución, ni con exilio, ni con control social.

En todos nosotros hay hoy una razonable mezcla de confusión, escepticismo y frustración porque la velocidad de los cambios no ha sido la que esperábamos. Es una sensación normal. En todos los procesos de cambio, el tema de la velocidad, es un tema central. En nuestro caso, la ansiedad aumenta porque la degradación de las condiciones de vida ha adquirido un ritmo vertiginoso. La inflación, la crisis eléctrica y de servicios, potencia esa sensación y hacer que sintamos que, efectivamente, estamos peor.

Pero, para ilustrar el tema de los tiempos y como ellos influye en la geopolítica mundial, bien valdría echar mano de nuestra propia historia. Veamos: la primera gestión geopolítica de la recientemente creada Junta Suprema de Caracas, fue la designación de una comisión que se trasladó a Londres en búsqueda de ayuda política y militar para concretar la independencia de Venezuela. La delegación, compuesta por Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello, llegó a Inglaterra en un buque de guerra británico el 10 de julio de 1810.

Las expectativas de éxito de la misión eran grandes, pero los tiempos en que se produjo, no eran los mejores. ¿Por qué? Pues, porque si bien era cierto que España e Inglaterra, competían como potencias coloniales, Napoleon acababa de invadir a España, camino hacia Portugal para usar esta parte del continente, como cabeza de playa para llegar a la isla. En este contexto, cualquier ayuda tenía que ser comedida y prudente, para no molestar el sentimiento español. Se logró protección para los puertos y su comercio; seguramente, alguna ayuda militar discreta y una muy importante: Se facilito el retorno de Francisco de Miranda a Caracas.

Regresemos a la fecha de la misión: 10 de julio de 1810 y tomemos en cuenta que los primeros contingentes de la Legion Britanica llegaron a Venezuela entre 1817 y 1818. ¿Qué ocurrió para que mediara tanto tiempo? Pues dos cosas: Primero que LOS VENEZOLANOS NO PARARON DE LUCHAR (mayúsculas, ex profeso) a pesar de las caídas de la Primera y la Segunda Republicas, entre 1812 y 1814 y, en segundo lugar que la situación geopolítica del mundo había cambiado: Napoleon fue derrotado en Waterloo y, a pesar de que había una paz concertada con España, Inglaterra se permitía “voltear hacia otro lado” cuando los soldados y oficiales desmovilizados, podían alistarse como “voluntarios” para venir a luchar en América. Todo tiene sus bemoles.

Como vemos, para que los cambios ocurran, siempre tienen que mezclarse muchas circunstancias, pero pareciera que la única indispensable es que la gente quiera que ocurran; que esté preparada para ello y que reaccione, a su favor cuando el liderazgo indique el camino.

Y aquí es justamente cuando tenemos que declarar que, aunque no estemos todo lo bien que queremos estar, los venezolanos de hoy, somos mejores que los venezolanos de cuando comenzó esta tragedia.

Hemos luchado, hemos resistido, nos hemos ilusionado, nos hemos despertado de las ilusiones, nos hemos dado un liderazgo; desafiamos al régimen y logramos una elección arrolladora.

Los laboratorios sociales de la maldad no han logrado reducirnos., En sus manuales, seguramente esta escrito que si nos aporreaban; que, si nos cercaban, como en Numancia o Masada, pues nos íbamos a rendir o a suicidarnos en masa. Pero las cosas no han ocurrido así. Las encuestas, los estudios de opinión, la calle, dice que, no solo resistimos, sino que estamos claros sobre lo que queremos. Ahora es más difícil engañarnos y someternos.

De manera que las astucias, las maniobras para evitar que María Corina Machado regrese, no serán, sino nuevos palos en una carreta que no se va a detener, porque, lo repetimos, ahora somos mejores.

Delcy llegara de su viaje a Nueva York y MCM lo hará desde donde considere seguro y conveniente. Ya veremos cual es el regreso que quedara para el recuerdo de los venezolanos.

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