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Milan, miércoles 8 de octubre de 2025. Vietnam 50

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Vietnam 50

Con motivo de los cincuenta años del fin de las guerra de los Estados Unidos en Vietnam, y asesorado por mi buen amigo Robert Vifian, nacido en Saigon, en el barrio Tan Dinh, en 1948; el mismo año que yo nacía en Valencia, Venezuela, tuve el privilegio de ver seis películas producidas durante estos años, así como leer dos novelas y un libro de ensayos. De todas estas producciones he escrito sendas reseñas en estos cuadernos. Lo último fue la lectura y relectura de Esta noche he soñado con la paz, de la médica del Viet Cong,  Dang Thuy Tram, nacida en Hanoi en 1942. Se trata del diario que la joven escribió, entre 1968 y 1970, en medio de los bombardeos y las ocupaciones en un hospital de campaña clandestino mantenido por el Viet Cong a pocos kilómetros de la ciudad de Hue. Fueron años especialmente violentos con la invasión de Camboya. Y crueles en los cuales el ejército norteamericano expandió los bombardeos con Napalm y comenzó con el empleo de un siniestro defoliante conocido, de manera infame, como Orange Agent, que al tiempo que devastó bosques y junglas milenarias, produjo daños genéticos irreversibles. Thuy Tram nació en una familia burguesa de Hanoi. Estudió en el exclusivo liceos Chu Van An y se graduó en la Universidad de Hanoi. Fue aceptada en el Partido Comunista y, por razones que no excluyen las sentimentales, pidió ser enviada a un hospital en el frente. El diario, escrito en una prosa clara y precisa, como la de una historia clínica, tiene mementos de romántico lirismo. Al fin y al cabo, las posibilidades de volver a encontrarse con M., su novio al servicio del Viet Cong fue uno de los factores que la llevaron a ese puesto acosado por los Marines. El telón de fondo, la música de esta pequeña tragedia es el ruido de los helicópteros Apache; de los B52, con sus bombardeos en “carpeta” y de los fusiles M16 y AK47, cada vas más cercanos. Pero también la partitura de la jungla, con sus pájaros y árboles en vías de extinción por los estragos del Orange, y el adagio de la luna llena después de la lluvia. Es un libro de belleza conmovedora, sin excesos de patetismo. Un libro también alegre, una manifiesto de fe en la vida escrito en las vecindades de la muerte. Nada más grande que estar vivos al día siguiente. Uno de esos libros como muchos de los que deben estar escribiéndose en la devastada Gaza. Thuy Tram murió, a sus veintiocho en un ataque de una patrulla norteamericana. El oficial a cargo de la operación, a pesar de la orden de destruir todo lo que encontraran en la aldea, conservó el diario, aconsejado por su intérprete vietnamita. De manera clandestina se lo llevó a los Estados Unidos donde, por treinta y cinco años lo conservó. Así, hasta que aprovechando el viaje de un ex-compañero a Hanoi, lo hizo llegar a la familia. De inmediato sería publicado convirtiéndose en un best-seller en todos los países donde fue publicado. Con esta lectura creo haber honrado mi compromiso con Vietnam, cuya causa, la devastadora invasión USA, marcaría mi formación. Una manera de expresar, también, mi agradecimiento a Robert, cuya amistad he podido disfrutar en estos últimos veinticinco años.

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