
Para los lectores especializados en poesía persa, Nuevo nacimiento, el último libro publicado por Farough Farrokhzad en 1964 , es una de las cimas de la lírica persa del siglo XX. Sin embargo, no hay que ser un especialista para distinguir “La conquista del jardín” como uno de los grandes poemas contemporáneos.
El topo del jardín es central en la literatura no sólo iraní sino árabe, incluyendo la de Al Andalus. En los palacios de Fez (Marruecos), por ejemplo, el jardín interior con su fuente de agua musical es el centro de la construcción, a donde van a coincidir todos los pasadizos, como la sala de reunión en los diseños de Bruneleschi. Además, en los países del norte de África, el jardín es una réplica particular del oasis, símbolo de la vida en medio de las amenazas del desierto. A partir de la cuidada traducción del italiano de Domenico Ingenito, he realizado esta versión al castellano:
El cuervo en su vuelo por encima de nosotros se libera para después
descender en el agitado pensamiento de nubes vagabundas, gritando
como una lanza que atraviesa la extensión del horizonte,
ese cuervo descenderá para hablar de nosotros en la ciudad.
Todos, todos lo saben
que tú y yo hemos visto el jardín
desde una triste y fría espiral,
cultivando una manzana en la rama que en lo alto oscilaba.
Todos temen, tienen miedo, pero tú y yo
estamos unidos a la llama, el agua y el espejo y a nada tememos.
No hablo del lazo efímero entre dos nombres
que se poseen en las páginas amarillentas de un cuaderno,
hablo de mis cabellos felices con las amapolas quemadas de tus besos,
y de la intimidad de nuestros cuerpos apretados,
y nuestra desnudez que brilla
como escamas de los peces en el agua,
hablo de la vida de plata de una voz que al alba
murmura con un leve goteo.
Durante la noche en aquel verde bosque a la deriva
pedimos a las liebres salvajes,
y en el mar quieto e indiferente
pedimos a las conchas llenas de perlas
y en la montaña extraña y triunfante
también pedimos a las jóvenes águilas,
¿Qué hay que hacer?
Todos, todos lo saben
que para nosotros se abre una puerta hacia el sueño
frío y silencioso de antiguos fénix.
Hemos descubierto la verdad del jardín
en la tímida mirada de una flor sin nombre,
y lo eterno en el instante sin fin
donde dos se sujetan encantados.
No hablo de un zumbido aterrado en la oscuridad,
hablo del día y de la ventana abierta
y el aire fresco
y las cosas inútiles para hacerlas arder en el fuego
y la tierra fecunda de una nueva siembra
hablo del nacimiento la creación el orgullo.
De nuestras manos enamoradas
que por encima de la noche han construido un puente
con el mensaje de luz del perfume y la brisa.
Acércate al pasto,
al inmenso pasto
y llámame desde detrás de la respiración de la flor de seda
como el ciervo lo hace con su compañera.
Las cortinas se inflan con un oculto rencor
y palomas inocentes desde lo alto de sus torres
miran la tierra.
(Primavera 1962)
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