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De mis lecturas del guerrero que luego fue canonizado, como son Ignacio de Loyola, reunidas en su Libro de Vida, páginas casi siempre o siempre, dictadas, que recoge sus dramáticos y barrocos Ejercicios Espirituales, recuerdo con especial inmediatez su narración de una de sus crisis espirituales, esos instantes de tensión insoportables que han conocido todos los santos. Cuenta el inventor de la Orden que una mañana muy temprano, mientras oficiaba en presencia de algunos seguidores, en el momento justo de la Consagración, fue asaltado por la duda, algo que duró apenas un par de segundos, de que aquello fuera cierto. Es decir, que el pedacito de pan fuera en efecto el Cuerpo de Cristo. Ignacio suspendió la ceremonia por esos segundos imperceptibles hasta que recuperada la fe se sintió con ánimos de proseguirla. Siempre me he imaginado al diminuto hombre en ese momento. Una experiencia que pudo haber terminado en tragedia. Aunque no fue así, siento una gran empatía con el religioso desde que tuve noticias de la aventura y me place recordarlo hoy que la iglesia celebra su día reproduciendo en este diario una oración que se le atribuyó durante mucho tiempo:
Alma de Cristo, santíficame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén
Aun cuando su verdadero autor es anterior a Ignacio, el texto es pura Contrarreforma, aquella cruzada trentina diseñada por el papado para oponerse al avance protestante, y que sin la cual las misas en Roma se estarían oficiando en alemán. Educado en las artes militares, Ignacio organizó su grupo religioso como una orden militar para enfrentar al poderoso enemigo. Maquiavélicos si Maquiavelo, todas las acciones de la orden no importaba lo violento o ilegal se justificaban con motto adoptado por el religioso de origen vasco, Ad maiorem Dei gloriam (AMDG).

Carlos Castro, mi ex estudiante, poeta y amigo, desde su refugio en algún lugar de la costa ligure, me llama la atención sobre Forugh Farrokhzad, la estupenda poeta iraní, muerta en 19677, a los treinta y dos años. Tuvo tiempo Forugh, sin embargo, y a pesar de las pasantías en clínicas psiquiátricas, de publicar cinco poemarios, de realizar un documental sobre un leprocomio iraní, y de ser entrevistada por Bernardo Bertolucci. ElIrán de Forugh es el del usurpador Reza Pahlevi, llevado al poder con la torpeza conocida por los EUA con consecuencias que ha sido impredecibles desde su derrocamiento en 1979. A pesar de los ambiguos intentos de modernización por parte de Pahlevi, la vida de la poeta estará marcado por el despectivo trato hacia las mujeres por parte del fundamentalismo. Fue la primera poeta iraní en cantar la soledad de la mujer oprimida y la melancolía de sus sueños rotos. Su visión romántica del mundo y la vida es una crítica a la existencia gris y muda a la cual se sintió obligada.Atraída por una sintaxis de la imagen no podía sino cultivar el cine, en el cual participó como guionista y directora. Su cuestionamiento, velado, pero no por eso menos incisivo, la convirtió en una crónica incomodidad para la censura de los funcionarios del régimen del Sha. Y no lo será menos, aunque en forma póstuma, para las autoridades de las nuevas autoridades, los seguidores de Jomeini, que prohibieron del todo la circulación de sus producciones escritas y fílmicas. No obstante, su poesía evita la denuncia directa, acogiéndose a las posibilidades del símbolo y la alegoría. Su feminismo se expresa en la delicada sensibilidad de sus expresiones, en los cantos de amorosa ternura y filiación con su familia; su madre, especialmente, o su hermana. Fue precoz en la expresión de sus convicciones, como la casarse a los dieciséis años con un primo, o la de dedicarle un libro a su marido después de haberlo divorciado. Forugh es un pajarito cantor con la energía de un claro arroyo de montaña. Sus poemas no se escriben, fluyen como los de la música espumante entre las piedras. Ha sido favorecida con la comprensión de traductores y editoriales,quienes han publicado sus poesías completas en castellano, italiano francés e inglés. En alemán sus libros, los cinco que escribió, han sido publicados de manera dispersa. Los que he traducido al castellano para este diario provienen de versiones al inglés de Hasan Javadi y Susan Halle, las más confiables que conozco.
Nunca he querido
convertirme en astro del espejismo del cielo
o, como espíritu de los escogidos, convertirme
en silenciosa compañía de los ángeles;
nunca me he separado del terreno
y no he sido amiga de las estrellas,
yo me levanto sobre la tierra,
mi cuerpo como un verde tallo
pertenece al sol y al viento y al agua
que obtiene para estar viva.
Pródiga en deseos
y dolores
me levanto sobre la tierra
que canten para mí las estrellas
y me acaricien la brisa y el viento.
…
Desde mi ventana observo con atención
y no soy más que el eco de una dulce melodía
y no soy eterna
y no busco más nada que el eco de esta melodía
en el gemido del placer más puro del silencio
despejado del dolor.
No busco mi casa
en el cuerpo convertido en rocío
sobre el lirio de mi cuerpo.
…
Sobre las paredes de mi casa, mi vida,
con los negros sentidos del amor
que dejaron rastros de memoria
los hombres que llegaban y se iban:
el quemado corazón de la flecha,
velas nefastas,
silenciosa escritura desteñida,
las cartas desarregladas de la locura.
Por cada labio que llega a mis labios
un astro derramaba tu semen
en la caída de mis noches
al lado del riachuelo del recuerdo,
¿porqué, porqué este deseo por los astros?
…
Y esta melodía
que cálida y desgarradora llevo en el corazón.
No era así antes,
no era así…
(de Un renacimiento,1964)
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