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El aliento del lobo

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La conclusión a la que llega Amir Valle, escritor cubano residenciado en Alemania, es que la RDA exportó exitosamente sus métodos de control político, inspirados en la KGB, pero superando sus alcances, a otros países con afinidades ideológicas, como Cuba. Y la isla, a su vez, la exportó a otros países latinoamericanos, Venezuela entre otros. ¿Cómo se enteró Amir del proceso y cómo logró escribir un análisis tan minucioso sobre la represión política de la dictadura comunista? Su libro llega en mis manos por pura casualidad, si es que existen, y me explica qué fue lo que pasó y qué fue lo que me pasó. Pero me salvé de milagros, en esa época, al menos tenían la decencia de inventarte un expediente y de abrirte una averiguación antes de encarcelarte, hoy en día te ponen preso y te desaparecen de una, sin necesidad de formalismos judiciales.

El aliento del lobo. La Stasi, el muro de Berlín y la vida de nosotros es una investigación de Amir Valle, resultado del trabajo de meses como Escritor Residente Invitado en el Museo Memorial Hohenschönhausen, antigua prisión de la policía política (Stasi) en Berlín, República Democrática Alemana, la Alemania comunista durante la Guerra Fría, que desapareció tras la caída del Muro, en comparación del cual, evidentemente, el Internado Judicial Carabobo es un Jardín de infancia manejado por monjitas de la Congregación de las Misioneras de la Caridad, con el respeto debido. Hubo una época en que quería dar clases, algún seminario sobre literatura en el Internado, una idea que me vino después de leer Soul on Ice de Elridge Cleaver, pero un Guardia Nacional logró convencerme de lo contrario. El primer día de clase te van a secuestrar y si no les damos lo que piden, será lo más probable, te van a matar. Me quedé con las ganas. Con el chavismo estuvo a punto de conocer la cárcel desde adentro, ya no como profesor invitado, sino como recluso, y ese fue uno de los temores que nos hizo emigrar. Ocho años después sigo soñando que estoy en la finca y que la vigilancia fue incapaz de detectar un par elementos que se introdujeron de noche con la intención de secuestrarme. Después hablan del trastorno de estrés postraumático o Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD), como una enfermedad casi reducida a los soldados norteamericanos veteranos de la Guerra de Iraq o Afganistán. La Tumba, el Helicoide o la Cárcel de la Stassi, ¿cuál es peor?

Amir Valle, el autor de la investigación sobre las prisiones políticas en la Alemania comunista, nació en Guantánamo, Cuba (1967), creció en Santiago de Cuba y luego estudió periodismo. Después de publicar algunos ensayos muy críticos del bajo mundo habanero, las jineteras y el tráfico de drogas en la isa, se enteró en un viaje a España en el 2006 de que no podría regresar más a su país, por disposición del Gobierno cubano. Fidel Castro se burló, diciendo que era un jineterólogo y prohibieron además a sus dos hijos a viajar y reunirse con él. Gracias a las diligencias de dos buenos amigos suyos, Gabriel García Márquez y José Saramago, buenos escritores, pero izquierdistas, nadie es perfecto, pudieron salir y reunirse todos en Alemania.

Amir ha escrito mucho, tanto en español como en alemán, esa difícil lengua europea que tanto trabajo le cuesta a los latinos. Tiene novelas y ensayos en su haber y posee una sólida formación cristiana que lo ha ayudado en los momentos más difíciles, de la cual habló en varios de sus libros, como en: El verdadero rostro de Dios. Cómo vivir en Cristo en un país extranjero. He leído varios libros, entre ellos a Die Wege des Schicksals (Los caminos del destino), que lleva el subtítulo Die geistigen Brücken, die notwendigen Fragen zwischen meiner Kuba und Deutschland. (Los puentes intelectuales o espirituales, las preguntas necesarias entre mi Cuba y Alemania), escrito originalmente en alemán.

La conclusión a la que llega Amir es que la RDA exportó exitosamente sus métodos de control político a través de la policía secreta, inspirada por la KGB, pero superando sus alcances, y compartiendo su aprendizaje con otros gobiernos con afinidades políticas, como lo es Cuba. Y la isla, a su vez, la exportó a otros países latinoamericanos, Venezuela entre ellos, pero también a Nicaragua, gracias a las gestiones del Comandante Tomás Borge, figura clave en este proceso de institucionalización de la persecución a la disidencia política. Lo mejor fue que tras la disolución de la RDA, los alemanes pudieron acceder a los archivos que no habían sido destruidos y comprobar hasta qué punto la población estaba sujeta a un régimen de vigilancia brutal. Y esos archivos fueron ubicados en el Museo Memorial Hohenschönhausen y consultados por Amir Valle.

Uno de cada tres alemanes orientales estaba bajo sospecha o vigilancia y tenía un expediente abierto, elaborado con la colaboración de más de 90.000 empleados de la Policía política y docenas de miles de informantes regados en todos los estratos de la sociedad, que espiaban y mantenían a toda la sociedad bajo un régimen de terror, propiciando la desconfianza en todas las relaciones sociales, incluso dentro de las mismas familias. Lo contrario a lo expresado por Francis Fukuyama en Trust (Confianza), su libro más importante, donde analiza el componente clave que debe privar en una sociedad para garantizar el éxito económico tanto como político, social o individual.

De lo mismo habla La vida de los otros (Das Leben der Anderen), esa gran película alemana del 2006, dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck. O El expediente, ensayo autobiográfico de Timothy Garton Ash, publicado en 1997, donde relata la vigilancia a la que fue sometido mientras realizaba estudios de postgrado en la RDA en los años setenta y cómo después de la caída del régimen pudo consultar su expediente en la Stasi y conocer el grado de vigilancia y complicidad de amigos y conocidos.

A medida que aumentaban los niveles de bienestar y la calidad de vida en Alemania Occidental y se reducía los de Alemania del Este, crecía la persecución política, camuflada en una persecución silenciosa pero eficaz, sobre todo después de la muerte de Lavrenti Pavolovich Beria, el fundador de la KGB, ajusticiado por sus camaradas por temor al poder que detentaba la policía secreta en la URSS. Disminuyó el apoyo de Moscú a las policías políticas de los países del Pacto de Varsovia y fue entonces cuando comenzó a crecer, superando a sus maestros, la policía política de la RDA, hasta convertirse en un monstruo de eficacia, que mantuvo en control a una población aterrorizada e incapaz de organizarse para salir de aquella mazmorra al aire libre. La dependencia de la Stasi frente a la KGB fue cada vez menor, y creció la rivalidad y la sospecha mutua entre los dos grandes policías políticas del mundo comunista durante la Guerra Fría.

Amir Valle nos devela un universo represor que puede competir con cualquier novela de ciencia ficción de tinte político, bien sea 1984 de Orwell o Brave New World de Huxley, nada en la imaginación del más desaforado y paranoico de los escritores que pueda competir con la maldad de los dirigentes políticos de la RDA que hicieron posible ese monumento a la intolerancia. Muchos de aquellos siniestros funcionarios han inspirado algunas de las mejores novelas de espionaje, empezado por las de John Le Carre. Otros son menos conocidos, pero igual de reales y psicópatas. Algunos provenían de las fuerzas Nazis y llegaron incluso a penetrar la cúpula del poder occidental, como el caso de Günter Guillaume, agente de la Stasi que logró ser Secretario Privado del Canciller Willy Brandt u otros que terminaron asesorando a la ETA, a la OLP o la IRA, el Ejército Republicano Irlandés.

Nadie, podríamos pensar, es capaz de semejante odio, o de ejercer esa determinación a perseguir y asesinar al que piense diferente al detente el poder. Pero la realidad es otra. Nadie tampoco podría imaginarse que tal sistema de persecución existe todavía. ¿Qué razones aducen los defensores del gobierno venezolano o cubano para negar esta realidad a la cual contribuyen activen con su silencio? Lo único que podemos hacer, y en esto Amir Valle tiene razón, es confiar en Dios, Señor de la Historia. Sólo se puede combatir y enfrentar esa ola inmensa de miedo y muerte que amenaza con llevarnos por delante y destruirnos, como un tsunami de horror, o una inmensa y aparentemente interminable tempestad desatada por las fuerzas del mal, con una avalancha de amor, oración y madurez espiritual.

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