Blogs

Bitácora de días perfectos

News Main Image

Hace años me encontré con alguien convencido de que se estaba muriendo. Soy una víctima, reclamaba, no merezco tanto abandono. Siguió hablando y algo me puso a dudar: no eran percepciones reales, o al menos de este mundo. Estoy rodeado de gente, me explicaba, pero no parecen humanos. Los veía como a través como de una niebla roja y luminosa, que acentuaba su brillo cuando alguno gritaba. Parecían esqueletos, o más bien vértebras vivas, como si los estuvieras observando con una máquina de rayos X. Así debe ser el Purgatorio. Cuando algo turbia la vista, cuando los ojos pierden claridad, necesitamos ir a la luz.

Y en esa neblina ocre, caminando en la oscuridad, guiado por los gritos de dolor, perdidos en la nada de una sombra que intentaba ocultar todo, escuchó voces y creyó reconocer al que trató de matarlo, al responsable de encontrarse en semejante confusión, sin saber si en definitiva se estaba muriendo o sobreviviría. Reconoció a otras personas, las conocía o había tratado antes y por alguna razón que no supo determinar exactamente, todos estaban muy unidos, la cercanía tenía su explicación, pero no fue capaz de entenderla.

Cada nombre, situación, libro o persona es una etapa, un recuerdo, la historia de una búsqueda que nos empuja a encontrarle sentido a todo, al por qué vivimos en esta ciudad o en la otra, o nos sentimos cerca de alguien. Y cuando llega la explicación, casi siempre es una teoría monumental fabricada, que nos ubica en una especie de comunión de heridos, supurando rencores y reviviendo traumas, que a veces logran transformarse en celebración, en la aceptación mutua de nuestras incapacidades. Al abrirnos a nuestras vulnerabilidades, iniciamos el camino a la aceptación del otro, alguien que no comprendemos, pero que amamos hasta más no poder y que también nos ama de vuelta, sin razón alguna, porque esa es su naturaleza.

Compartir en:
Suscríbete a Nuestra Newsletter

No te pierdas ninguno de nuestros artículos

Suscríbete para recibir una notificación por correo electrónico cuando publiquemos un artículo.

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.
Mobile