Literatura

Discurso de los Derechos Universales y prácticas de la dominación

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Conferencia dictada por José Manuel Briceño Guerrero en Les Deuxièmes rencontres philosophiques de l'Unesco, Qui Sommes-Nous? París, marzo de 1996, titulada: Le discours des droits universels et les pratiques de la domination.

La pregunta¿quiénes somos? pregunta por nuestra identidad, por la continuidad de rasgos que nos permite reconocernos y ser reconocidos, pregunta por la repetición de actos y situaciones que garantizan la continuidad de rasgos distintivos dentro del universo todo.

Somos mortales capaces de lenguaje, de ciencia y técnica desde la diferencia transcendental.Esto nos separa por una parte de lo sobrehumano, de dioses reales o posibles, y, por otra parte, de la naturaleza sub-humana ante la cual no es infrecuente que nos comportemos como dioses. Esto indica el puesto de los seres humanos en el universo.

Pero la pregunta ¿quiénes somos? pregunta también y con urgencia por los rasgos continuos que nos permiten reconocernos y ser reconocidos como parte de la humanidad, por las situaciones y actos repetidos que nos garantizan la continuidad de rasgos distintivos como grupo humano ante otros grupos humanos.

La respuesta a la pregunta por la identidad es tan importante que si faltara nos hundiríamos en la locura. En este campo, a falta de verdad cualquier ilusión es buena.

Los dos extremos de la pregunta son: ¿quiénes somos como humanidad? y ¿quién soy como individuo? Entre esos dos extremos todo un abanico: la familia, el linaje, la región, el pueblo, la cultura, la religión, la nación, la raza.

La pregunta por la identidad en cualquier varilla interna del abanico, contiene en primer lugar una referencia al pasado. Equivale a preguntar: ¿de dónde vinimos?, ¿qué actos nos fundaron?, ¿qué experiencias nos marcaron? Identidad en este sentido es afirmación y repetición del pasado.

Quiero considerar el caso de Latinoamérica, hacer la pregunta por la identidad de los Latinoamericanos ¿quiénes somos los Latinoamericanos? En América no hubo hominización que sepamos. Surgimos del encuentro traumático de inmigrantes. Los indios llegaron primero y se instalaron subdivididos en múltiples etnias y culturas con diferentes logros sociales, compitiendo y luchando los unos contra los otros.Después vinieron los de origen ibérico y los conquistaron. Traían consigo enmigración pasiva a millones de esclavos africanos. Mestizaje étnico, mestizaje cultural, con predominio ibérico. Varía según los lugares el grado departicipación de los tres componentes. Tres siglos de mestizaje con predominio ibérico, predominio político, militar, económico, administrativo. Me canso de repetir este hecho, lo del mestizaje, tan bien conocido y tan mal comprendido.Descendemos de indios vencidos, despojados, humillados, de africanos esclavizados, comprados y vendidos como bestias, de vencedores ibéricos, dominadores que impusieron su civilización como la única buena, y su religión como la única verdadera. Pero he aquí que en la vuelta del siglo XVIII al XIX hubo muchos cambios en Europa. Los vencedores ibéricos fueron vencidos, su territorio ocupado, su honor pisoteado, sus flotas y ejércitos destruidos. Su imperio despedazado y liquidado en el curso del siglo XIX. Descendemos, pues, de indios vencidos, de africanos vencidos, de ibéricos vencidos. Heredamos derrotas, fracasos, catástrofes. Después de la independencia, como repúblicas, no hemos logrado ninguno de los fines que nos hemos propuesto expresamente, no hemos podido disminuir, mucho menos suprimir, la ignorancia, la miseria, las endemias, la injusticia; en algunas regiones esos males más bien han aumentado.

Sin embargo, algo formidable y maravilloso había ocurrido en el mundo de las ideas de occidente en la vuelta del siglo XVIII al XIX: el discurso de las luces, el movimiento de la ilustración, había producido el discurso de los derechos humanos.Los derechos universales del hombre. Los derechos del hombre universal. Cualquiera que haya sido nuestro origen, tenemos derechos inalienables por el solo hecho de ser hombres. Mestizos de tres pueblos vencidos, herederos de desastres, actores de reiterados fracasos, somos hombres, tenemos por lo tanto acceso a la razón segunda con sus hijas la ciencia y la tecnología, podemos construir un mundo futuro y fundamentar nuestra identidad no en el pasado ni en sus secuelas sino en el esfuerzo presente hacia el progreso, el orden, la prosperidad, la salud en libertad, igualdad y fraternidad.

En ese esfuerzo los pueblos más adelantados son hermanos mayores. Tal discurso comenzó a gobernar los programas de acción de los partidos, de las dictaduras y de las guerrillas; y los gobierna hasta hoy en día, cuando nos aproximamos a un cambio de discurso.

Pero en el acontecer real dos hechos demostraron que se trataba de una ilusión.

Primero: Los pueblos mas adelantados, los hermanos mayores, no extendieron en realidad los derechos supuestamente universales a los hermanos menores. Mas bien los oprimieron con prácticas de dominación que no corresponden al discurso de las luces sino que surgen de otro discurso cuasi secreto que puede resumirse en: El pueblo más fuerte tiene derecho a dominar al más débil y obligarlo a trabajar según los intereses del más fuerte. El discurso de los derechos universales del hombre quedaba como fachada y la discrepancia entre los dos se explicaba como esfuerzo civilizador del más fuerte que obligaba a prácticas educativas envistas a cerrar la brecha del atraso con trabajos más duros por parte del más débil.

Algo parecido había ocurrido en el siglo XVI español. A algún descubridor le pareció bien llevar indios a España y venderlos como esclavos y así lo hizo. La reinaIsabel la católica deshizo el negocio y en codicilo agregado a su testamento en1506, a apenas l4 años del descubrimiento, declaró que los indios eran vasallos libres de la corona. Ginés de Sepúlveda escribió que los indios eran irracionales; pero Antonio de Montesinos, el primer domingo de Adviento de 1511 desencadenó un movimiento a favor de los indios que culminó en las ordenanzas de Burgos y de Valladolid. Los teólogos y filósofos, consejeros del rey, dictaminaron a favor de los indios. Pero como los indios hablaban lenguas bárbaras y cultivaban religiones paganas, se justificaron las prácticas de dominación y la supresión de los derechos con el argumento de que eran menores de edad y el servicio a los amos les daba ocasión de llegar a la mayoría de edad aprendiendo las formas correctas de comportarse y adoptando la religión verdadera.

Segundo: En el interior de nuestros propios países, las clases poderosas mantuvieron el discurso de los dominadores ibéricos y, en general, los que ascendían también lo mantenían. Oficialmente decían y dicen el discurso de las luces reforzado por el discurso cristiano del amor al prójimo; pero quasi secreto los guiaba, los guía el afán de dominio y privilegio.

Tal vez nunca nadie ha tomado en serio la declaración universal de derechos humanos ano ser como fachada y disimulo ante una opinión pública verbalmente partidaria de tal declaración pero dispuesta a aceptar el regateo de humanidad.

Me siento obligado agregar lo siguiente: la población mestiza de Latinoamérica ha desarrollado una sensibilidad nueva y está llena, preñada, de una latencia creadora muy poderosa. Su origen y sus experiencias han dado a esa población la capacidad para crear una cultura nueva, pero necesitaría tiempo y espacio, lo cual no es posible, porque el modo de producción industrial, el desarrollo de empresas transnacionales, la mundialización de las finanzas, la generalización de los medios de información, la globalización de la economía tienden a homogeneizarlas formas de vida de nuestro planeta sobre la base del consumo y la simplificación de la condición humana por superficial hedonismo de las satisfacciones.

Ante esa opresión grosera y sutil a la vez, las fuerzas más nobles y profundas, más auténticas y genuinas solo pueden manifestarse en forma destructiva como saboteo quasi suicida del proceso uniformante, como resistencia astuta, como voluntaria confusión bajo la hipócrita aquiescencia. A este fenómeno he llamado Discurso Salvaje “Existir es ser diferente.Soy porque soy diferente. Soy diferente luego existo. Quieren borrarme, amasarme, con el cristianismo, con la industria y el progreso, con el socialismo, con la ciencia y la tecnología, con los derechos humanos, con las ciencias sociales, con la Coca-Cola y Juan Sebastián Bach. NO”. Este discurso está alimentado también por antiguos y nuevos resentimientos. Quizás también por algo oscuro, indecible y maligno de la condición humana cuya existencia no nos atrevemos a reconocer.

¿Quiénes somos los Latinoamericanos? Tres discursos se enredan en respuesta: el discurso de las luces que incluye la declaración de los derechos universales del hombre, el discurso de los dominadores, el discurso salvaje.

Para terminar quiero decir que la situación actual del mundo no es, en esencia, muy diferente de la latinoamericana. Ante la pregunta ¿Quiénes somos? se enredan tres respuestas. La que se identifica con la razón segunda, el progreso científico y tecnológico, los proyectos de mundo feliz con respeto a los derechos humanos. Segundo: la que se identifica en cada pueblo con su propia tradición que incluye elementos irracionales totalmente incompatibles con el discurso de la ilustración.Tercero: La que vehicula resentimientos y rechazos, resistencias contra el orden establecido, obscuras y malignas pulsiones de muerte. Varían los énfasis.Basta considerar que aun en los países del primer mundo los dominadores oprimen en sus propios pueblos valores y formas de vida tradicionales.

J. M. Briceño Guerrero

Paris, marzo de 1996

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