
A finales de 2025, la editorial Kalathos publicó Infinita poesía, el que seguramente es uno de los mejores diez libros de poesía publicados en España ese año. Su autor es el vate argentino con largos años de residencia en Sevilla, Ángel Leiva. Se trata de una colección de poemas inéditos, agrupados en cinco segmentos que deben ser leídos como un libro de variaciones sobre un reiterado asunto: el exilio, el mismo tema siempre desde Troya. Como el protagonista de Odisea, Leiva canta y cuenta los hechos de un largo viaje existencial. Un itinerario a momentos doloroso y a momentos radiante, en una nave de velas hinchadas por la experiencia amorosa, el leño que ha sostenido al navegante y salvado del naufragio de la melancolía. Infinita poesía es un libro de bitácora para los que comparten con Leiva los cielos del destierro, una fatalidad de la cual nadie debería sentirse a salvo.
ESTA ES LA historia del viaje en tren de la persona aquella que un día estuvo yéndose y volviendo en busca del origen de los apocalípticos días en la tierra
El sueño de alguien que vive así deseando ser libre para poder tener un día la vida en paz de la mejor manera. Humana
ESTA ES LA vida, digo, en soledad
del animal-humano que por ahí aún vive pernoctando
abandonado por las calles
sin auxilio de las promesas
incumplidas
y de lo sufrido en carne viva
pero que a pesar de todo persiste en la protesta
de los ojos avejentados que ya conocen
desde la memoria de la noche de los días
el mutilado lenguaje de los pueblos olvidados
DISPUESTOS a servirnos del pasado
de la fecunda historia
de los tahúres sentados a la mesa
del escarnio, desplegamos
el pliego de las tristes conclusiones
y las condiciones que hacen
y traen la presencia reflexiva de las incertidumbres
nómadas de siempre
después de haber vivido en solitario
con los sueños de las guerras crónicas
que es donde, dicen,
mueren las palabras de los anónimos
herederos del dolor prestado
que en la tierra no fueron oídos
Y aún se miran entre las voces
de las sombras de los emigrados
que van buscando
su identidad
de la memoria que es la historia
del futuro entrante,
en una nave construida
con las alas del pájaro que canta
bajo el árbol de luz
por los senderos del destierro
ESTOY BUSCANDO ese lugar del mundo verdadero
que es un momento mágico
en el que la realidad prolonga el tiempo
de separar y dividir la vida de las cosas
con el entendimiento
y el devenir del tiempo
por la parte absurda que nos toca como herederos
hijos de las futuras
tradiciones de guerras espaciales y las pestes
aparecidas con la condena
del destierro y la conquista de otros
soles invisibles
Mientras seguimos
intentando ver amanecer
las islas de los ángeles naturales de la selva
que rige la memoria
de los prestados sueños
en la desconocida
vida todavía no alcanzada
ESTÁS MIRANDO y por tus ojos
veo nuevamente pasar
al yo de los celestes sueños
Y los largos trenes de los cielos
que retornan desde lejos
a la estación
del verbo
Y de la cosecha del discurso
del ausente
Entre el vivir del desvivir
que siento como un pedrerío
de voces emigradas
Los que parlan a la sombra de la casa
de los sueños rotos-calcinados
en las conversas estaciones
Con los bolsillos secos
y las manos cubriéndote
los ojos perturbados
por las turbias mareas en las calles
Y el recuento de los perdidos
desaparecidos ellos-ellas
en la angustia
del vacío de la nada
ESCUCHO tu silencio apasionado del amor
y bailo al son de las cornetas del querer
Bailo envuelto por un amanecido grito de los salmos
que hacen estremecer la angustia de la tierra
La tierra que dejamos al huir del alba
con el aire del día proferido
con el deseo de continuar
hablando de la vida que soñamos
y con la necesidad de estar acompañando
el misterio de los trenes
Los convoyes prosiguen su carrera
en el intento del fugado
que se empeña en soñar
que vive con otro espíritu
en el fraterno amanecer
del extasiado cielo-ser al aire libre y por ventura
Ars poetica
PORQUE quiero cantar las cosas esas
sencillas - verdaderas sin tapujos
en la lengua contra el miedo a ser juzgado
en el terreno de vanidades
por algún que otro tribunal de faltas de la historia
de los que por ahí siguen estando
entre olvidados pueblos silenciados
en el sendero pedregoso de la nada
y entre los huertos prometidos y ya vendidos
al extranjero con semillas de lo bueno
mientras se pueda cosechar
la vida de la tierra que se pierde de algún modo mejor
que nos ayude a alimentarnos alegremente
(Selección y nota Alejandro Oliveros)


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