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Milan, miércoles 14 de diciembre 2025. Venezuela

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Venezuela: the winter of our discontent

Con esa expresión, “the Winter of our discontent” (el invierno de nuestro descontento- disgusto) Ricardo, duque de York y futuro Ricardo III, prepara al público para lo que está por venir, que es una cadena de asesinatos que le asegurarán el poder. Lo recuerdo hoy que el presidente norteamericano ha ordenado un bloqueo total al petróleo venezolano. En términos clásicos esto es una causa belli, un motivo para la guerra. Que, espero, no será el caso de Venezuela. Sin embargo, no por eso es menos ominosa la decisión de las autoridades de Washington. Y no todas las guerras necesariamente enfrentan a dos o más países. Las temibles guerras civiles son casi siempre inesperadas. A veces impensadas, como la que enfrentó a pacíficos civiles que habían convivido durante décadas en Kosovo. Sin llegar a esos extremos, lo seguro es que este “winter of our discontent” asegura al país suramericano un futuro miserable en lo inmediato, e inseguro a plazo mediano. Sólo una guerra pudo acabar con el despótico poder de Ricardo III. “Esperamos que no sea verdad nada de lo que pensamos”, como decía en su cátedra de sofística el profesor Juan de Mairena.

Du Fu y Li Bai

Du Fu es el “otro” poeta de la dinastía Tang. Son muchos más autores, sin embargo, y por lo menos tan notables. Doce años menor que Li Bai, fue su amigo y le cantó en repetidas ocasiones. Había nacido en 712 en una familia de viejo y noble linaje que confiaba en su ingreso a la imperial burocracia. No obstante, como Li Bai, fue incapaz de superar las pruebas de admisión, y después de esta pequeña tragedia dedicaría la vida a recorrer China y a escribir. Su poesía será diferente a la de su colega y amigo. Si la de Li Bai es una lírica con mucho de romántico, donde la imaginación es la esencia de su poética, la de Du Fu sería lo que llamamos clásica en Occidente, menos imaginativa y más realista. Li Bai miraba para dentro cuando miraba para fuera, su joven colega hará de la observación la esencia de su arte. Y lo que observaba era un país sometido por largas guerras intestinas, con su secuela de miserias materiales y existenciales. Durante el belicoso siglo XX, los poemas de Du Fu eran de una inquietante actualidad. Muchos de sus versos han podido ser escrito por cualquier poeta occidental agobiado por los enfrentamientos bélicos. Por desgracia, la historia de desastres recientes (Rwanda, Venezuela, Palestina) ha reactualizado la estremecida obra del gran Du Fu. Varias veces cruzaron sus caminos Li Bai y Du Fu. Los poemas que le dedica el más joven a su maestro pueden ser conmovedores. Esta es mi versión de algunos de ellos a partir de las cuidadas traducciones al inglés de David Hinton.

Soñando con Li Bai

Cuando los muertos nos dejan uno puede tragar su dolor, pero cuando nos separamos de los vivos nos queda una ansiedad larga e insoportable. No llega noticias del pobre desterrado Desde el pestilente Chiang-nan. Que mi viejo amigo se me aparezca en el sueño es una muestra de cómo en mi pensamiento está presente. Temo de que no se trate del alma de un ser vivo, la distancia del viaje es inconmensurable. Cuando tu alma se alejó, la corteza del arce era verde, a su regreso los pasos eran oscuros como la noche. Ahora  está enredado en la red de la ley, ¿cómo vas a encontrar alas para volar hasta aquí? La luz de la luna en poniente ilumina cada pared y viga de mi habitación, y espero poder iluminar tu rostro. El agua es profunda y son anchas las olas, no dejes que te atrapen los dragones del agua.
Las nubes pasan a lo largo del día y el viajero no ha llegado. Durante tres noches he soñado contigo. El interés de tu parte es una muestra de tus sentimientos. Cada vez que te despides lo haces sin entusiasmo. “No es fácil venir”, dices con amargura, “las corrientes son muy fuertes y temo que el bote se hunda”. Cruzando la puerta de mi casa pasabas la mano por tu cabellera blanca como si todos tus proyectos se hubiesen frustrado. La ciudad capital está llena de nuevos funcionarios y sin embargo un hombre como este es tan infeliz. ¿Quién va a decir que hay para todos cuando este anciano atraviesa dificultades? La fama inmortal es un frío placer cuando solo la puedes disfrutar en la tumba.

Son frecuentes en la poesía del período las sentidas expresiones de amistad entre los poetas. Un gesto de camaradería cultivado en especial por los que dedicaron su existencia a la errancia por los infinitos y peligros caminos de una China en guerra. Una situación que interesó buena parte de su geografía y que explica la ansiedad de la esposa del comerciante del poema de Li Bai.

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