Hemingway quería rezar por Antonio Ordoñez para que no le pasar nada en las corridas y se preocupaba porque sus oraciones eran “inválidas” por la vida que había llevado, entonces tomó una membresía en una Asociación pro-fondos para un Seminario de jesuitas en New Orleans para Antonio y su mujer. Los sacerdotes ordenados rezarían por ellos todos los días. Esa actitud no es la de un ateo.
Nueva conversación con César Sánchez Roitz sobre la tauromaquia.
