La literatura no era para Hemingway una herramienta para construir universos ficticios o fantásticos, sino el ordenamiento estético de la experiencia, de la vida en el mundo real. Y al mismo tiempo, sus novelas transmiten una visión de la masculinidad hoy en desuso, o al menos cuestionada por el feminismo y el bizarro universo Woke. La proximidad de su obra a la Fiesta Brava era una demostración de virilidad.
